“Una política económica, social y financiera que aplique al pie de la letra todos los derechos humanos rompería de inmediato el orden absurdo y mortífero del mundo actual”Jean Ziegler
Relator Especial de ONU para el Derecho a la Alimentación entre 2000 y 2008
¿QUÉ OFRECE ESTE LIBRO?
- Una síntesis ordenada y crítica sobre la crisis alimentaria.
- Una reconstrucción del proceso de reforma de la gobernanza de la seguridad alimentaria mundial que se viene desarrollando desde la primavera de 2008.
- Un primer análisis de la reforma del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, piedra clave de la gobernanza global.
- Un recopilatorio de opiniones sobre estos temas de algunas personas destacadas de este proceso, representantes de organismos internacionales, del ámbito de los derechos humanos, de redes de sociedad civil o den centros de estudio.
- Reflexiones finales –conclusión- de las organizaciones que impulsamos esta campaña.
DATOS DEL LIBRO
- Título: “Hacia una nueva gobernanza de la seguridad alimentaria”
- Autoría: Instituto de Estudios del Hambre y campaña “Derecho a la alimentación. Urgente”
- Nº de páginas: 112
- Dónde conseguirlo:
o Solicitar versión impresa en prosalus@prosalus.es
o Descargar la versión en pdf en el enlace www.derechoalimentacion.org
PRINCIPALES APORTACIONES DEL LIBRO
Compromisos: las cuentas no cuadran
El reto era reducir las personas hambrientas a 400 millones en 2015. Hoy, hay 1.020 millones de personas que pasan hambre.
La comunidad internacional se comprometió en la Cumbre Mundial de la Alimentación en Roma de 1996 a reducir a la mitad el número de personas hambrientas antes de 2015. Se tomaron como referencia los datos disponibles en ese momento (que correspondían a 1990-92, y que daban un total de unos 800 millones de personas en situación de hambre). El compromiso suponía que, al llegar 2015, el número de hambrientos no sería superior a los 400 millones. La realidad es que la cifra ha aumentado en estos años más del 25 % y que actualmente se han superado los 1.000 millones de personas que pasan hambre.
Tiene que quedar claro: no es un problema de falta de alimentos
El problema no es técnico sino político.
El mundo podría producir en los próximos años alimentos suficientes para casi el doble de la población mundial actual.
Hay un conglomerado de políticas tanto en el nivel internacional como en los niveles regionales, nacionales y locales que dificultan el acceso de las personas a una alimentación adecuada y a los medios para producirla o adquirirla.
Comer cada vez es más caro y la ayuda cada vez menor
Los precios de los alimentos básicos se han disparado y la ayuda destinada a la agricultura desciende dramáticamente.
En 2008 el precio de los alimentos se incrementó en muchos lugares del mundo hasta un 40%. Los precios de exportación del maíz se duplicaron, los precios del trigo aumentaron un 40% y los del arroz se triplicaron. La FAO calcula que el gasto mundial en productos alimenticios importados en 2007 aumentó aproximadamente un 29% en relación con el dato histórico del año anterior.
Y por si fuera poco la crisis…, llegan los agrocombustibles
El incremento del precio del petróleo ha provocado el aumento de la demanda de agrocombustibles. Como consecuencia, se han destinado grandes extensiones de cultivo a los agrocombustibles en detrimento de cultivos con fines alimentarios y se ha incrementado la presión sobre las tierras, promoviendo las grandes compras internacionales de tierra en los países en desarrollo. El Instituto Internacional del Agua en Estocolmo plantea con evidencias científicas que, de continuar la situación presente, la cantidad de agua necesaria para la fabricación de agrocombustibles equivaldrá en 2050 a la requerida por el sector agrícola para alimentar al conjunto de la población mundial.
El abandono del campo
En los últimos 30 años, los 49 países más empobrecidos del mundo pasaron de ser exportadores a importadores netos de alimentos.
La reducción de la inversión pública en agricultura en los países en desarrollo ha sido imparable en los últimos 30 años, y ha ido creciendo el abandono de la agricultura de pequeña y mediana escala. Entre los factores que explican el abandono del sector se encuentran las recetas impuestas por las instituciones financieras internacionales (BM, FMI) que, a través de sus programas de ajuste estructural, han promovido la transformación de la agricultura de pequeña escala en modelos agroextensivos orientados a la exportación que benefician, principalmente, a las grandes corporaciones multinacionales y perjudican a la agricultura familiar, la agricultura campesina, los pescadores artesanales y los sistemas de producción indígena.
Las asignaturas pendientes de la gobernanza mundial
Estos fracasos muestran que es imprescindible que los principios de transparencia, participación y rendición de cuentas sean los rectores para la gestión de todos los fondos comprometidos.
La crisis ha puesto de manifiesto que la prevención, la coordinación y la rendición de cuentas son tres de las asignaturas pendientes de la gobernanza mundial de la seguridad alimentaria. Ni las agencias de la ONU ni los donantes ni el FMI y la OMC, ni los gobiernos han sido capaces de coordinar sus acciones y anticiparse a las terribles consecuencias que ahora tratan de paliar.
La comunidad internacional se ha desviado un 100 % de su objetivo ¿Qué ha fallado?
La organización de cumbres y grandes reuniones no garantiza el avance efectivo sobre los compromisos establecidos y los objetivos marcados. La deficiente gobernanza internacional facilita que los compromisos se diluyan en el tiempo.
Las cumbres son eventos que hasta el momento han sido poco efectivos y tienen un enorme coste:
- El coste económico de organización del propio evento.
- El gran coste que supone la pérdida de esperanza por parte de cientos de millones de personas hambrientas que, a pesar de las grandes declaraciones y los grandes compromisos, ven pasar los años y no encuentran resultados efectivos a su dramática situación personal.
Los compromisos establecidos en estas reuniones y cumbres internacionales no son vinculantes, no hay una instancia multilateral que haga seguimiento del cumplimiento por parte de cada una de las partes implicadas, de cada uno de los Estados que lo suscriben. Esta deficiente gobernanza internacional facilita que los compromisos se diluyan en el tiempo.
En general parece que los países ricos no tienen miedo al hambre; pero sí a la gripe A, al sida o a la tuberculosis. Les falta la motivación para trabajar en serio frente al hambre, para forjar una voluntad política que se traduzca en decisiones coherentes y eficaces.
Después de haber fracasado con los objetivos de reducción del hambre desde 1996, no servirá de nada establecer nuevos y más ambiciosos objetivos si no hay un cambio radical y profundo en la gobernanza de la lucha contra el hambre y en la exigibilidad –o, cuanto menos, seguimiento y rendición de cuentas- de los compromisos.
¿Cómo plantear de forma coherente la reforma de la gobernanza?
El enfoque más adecuado para afrontar la gobernanza de la seguridad alimentaria es el enfoque de derechos humanos.
Todas las personas tienen derecho a una alimentación adecuada y suficiente. Los Estados, al menos aquellos que son partes del Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales (Más de 150 estados han firmado el PIDESC), tienen la obligación de respetarlo, protegerlo y garantizarlo. Sin embargo, de acuerdo a la Declaración Universal de Derechos Humanos, al PIDESC y a otros instrumentos del derecho internacional, las situaciones de inseguridad alimentaria que se están viviendo hoy en el mundo pueden ser consideradas vulneraciones del derecho humano a la alimentación.
La búsqueda de coherencia en la gobernanza de la seguridad alimentaria mundial debería construirse en torno al derecho humano a la alimentación: qué acciones, políticas y acuerdos internacionales son coherentes con el derecho humano a la alimentación y cuáles no. El derecho humano a la alimentación debería dotar de mayor consistencia jurídica –y por tanto, debería reforzar la exigibilidad de determinados compromisos- a la gobernanza de la seguridad alimentaria en los niveles mundial, regional, nacional y familiar.
¿Qué modelo se debe impulsar para ser eficaces?
En los últimos 30 años se ha desarrollado un modelo agrícola intensivo, competitivo, orientado al mercado. Hoy se constata que la receta más adecuada es primar la agricultura familiar que pone en primer plano la alimentación de las familias campesinas.
En los años 60 y 70, a través de una orientación al campesinado con programas de extensión agrícola, se produjeron mejoras en la reducción del hambre en el mundo. Sin embargo, a partir de los 80, con la aplicación de las recetas neoliberales por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, prácticamente desapareció este tipo de trabajo de extensión rural, de apoyo al pequeño campesinado. Los ministerios de agricultura de los países en desarrollo perdieron peso, presupuesto, personal y contacto directo con las comunidades campesinas y hemos recogido los resultados.
El principal problema no es la producción de alimentos –siendo importante–, sino la distribución y el acceso. Para ser eficaces en la erradicación del hambre en el mundo se requiere priorizar la atención a pequeños agricultores, pescadores artesanales, mujeres y otros grupos vulnerables, y su acceso a los recursos necesarios para producir los alimentos. Por tanto, el enfoque para alcanzar la seguridad alimentaria de esos mil millones de personas que viven en situación de hambre debe ser la soberanía alimentaria. No vale cualquier estrategia para combatir el hambre, no vale cualquier modelo agrícola; se requiere un desarrollo rural orientado prioritariamente a la producción familiar.
Esta debería ser la apuesta: dar apoyo al campesinado para que desarrolle su capacidad de producir de forma sostenible alimentos para tener una nutrición adecuada.
Por tanto, el modelo que se debe impulsar para ser más efectivos en la lucha contra el hambre no es el modelo agroindustrial, que en los últimos 25 años no ha hecho sino empeorar la situación de estas poblaciones, limitando su acceso a recursos productivos y a mercados. La opción es la agricultura familiar, con una clara orientación agroecológica.
Aquí está la clave: ¿quién debe ejercer el liderazgo?
Dos propuestas de liderazgo en la seguridad alimentaria –claramente diferenciadas– se han desarrollado en paralelo.
1. La Alianza Global para la Agricultura, la Seguridad Alimentaria y la Nutrición
Refleja los intereses de algunos países del G8 apoyados por las grandes corporaciones agroalimentarias. Inicialmente fue una propuesta presentada en el contexto de la reunión del G8 en Hokkaido. Para el relator de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, la creación de una nueva Alianza presenta numerosos riesgos, por ejemplo, la falta de transparencia, si llega a ser gestionada por los principales donantes (G8) e instituciones de Bretton Woods. Resulta preocupante entrever el desarrollo de un multilateralismo paralelo al de Naciones Unidas que no tiene que rendir cuentas ante un sistema internacionalmente reconocido y estructurado, como puede ser la Asamblea General de la ONU, sino que sigue sus propios dictados e intereses.
2. El Comité de Seguridad Alimentaria (CSA)
Está apoyado por otros países del norte, algunos países en desarrollo y la sociedad civil. Se creó en la Conferencia Mundial sobre la Alimentación de 1974, como comité técnico de la FAO. Se rige por la máxima de “un país, un voto”, algo que no ocurre en el G-8, donde los países en desarrollo no están ni siquiera representados.
Acabar con el hambre requiere cambios estructurales profundos basados en la igualdad, la equidad, la justicia social, la sostenibilidad y la solidaridad. Requiere la capacidad de movilización social para la construcción de formas de definición y participación en la gobernabilidad más democráticas. Un CSA reformado y activo puede contribuir a ello.
Las propias personas y colectivos empobrecidos, así como muchas organizaciones de cooperación, han desarrollado capacidades para alcanzar la seguridad alimentaria y están llevando a cabo múltiples experiencias e iniciativas innovadoras que, desde la lógica de la economía social y solidaria, demuestran la viabilidad de producir, distribuir, consumir y ahorrar de manera diferente.
CAMPAÑA “DERECHO A LA ALIMENTACIÓN. URGENTE”
Nació en 2003 y está impulsada por Ayuda en Acción, Cáritas Española, Ingeniería Sin Fronteras ApD y Prosalus. Considera que el derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental, base de la dignidad del ser humano, y que los Estados deben respetarlo, protegerlo y garantizarlo tanto para sus ciudadanos como para terceros. www.derechoalimentacion.org
Referente en el sector
La campaña ha participado en los principales procesos para impulsar el derecho a la alimentación, como el Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Alimentaria Mundial de la ONU, el grupo de trabajo intergubernamental constituido en la FAO -que elaboró las directrices voluntarias para la realización del derecho a la alimentación-, la elaboración del II y III Plan Director y la estrategia sectorial de lucha contra el hambre de la Cooperación Española, la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria y la consulta para la elaboración de una Comunicación de la Comisión Europea sobre seguridad alimentaria.
INDICE DE CAPÍTULOS DEL LIBRO
Presentación de la campaña “Derecho a la alimentación. Urgente”
Declaración de la campaña
Introducción
1.La crisis alimentaria global
1.1. La situación alimentaria en el mundo en un contexto de crisis
1.2. Evolución del sistema agroalimentario internacional y la crisis alimentaria actual
1.3. Respuestas ante la crisis
1.4. La crisis financiera y sus efectos en la seguridad alimentaria y nutricional
1.5. La evidencia de la falta de gobernanza mundial
2. El proceso de reforma de la gobernanza de la lucha contra el hambre
2.1. Necesidad de reforma de la gobernanza de la seguridad alimentaria mundial
2.2. Conformación del Grupo de Tareas de Alto Nivel de Naciones Unidas para la Crisis Alimentaria
2.3. Cronología del proceso de reforma de la gobernanza global para la seguridad alimentaria
2.4. El proceso de L´Aquila y la reforma del Comité de Seguridad Alimentaria
2.5. Principales acciones coordinadas a nivel global y regional
3 El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial antes y después de la Cumbre Mundial de la Seguridad Alimentaria
3.1 Antecedentes del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial
3.2. Necesidad de reforma del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial
3.3. Proceso de reforma del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial
3.4. Análisis de la propuesta de reforma aprobada por el Consejo de la FAO
3.5. Próximos pasos en la consolidación de un nuevo CSA
4. Reflexiones sobre el proceso de reforma
Epílogo




