miércoles, 20 de octubre de 2010

En tiempos de crisis alimentaria y climática, senadores del PAN se oponen a la modificación Constitucional para reconocer el Derecho a la Alimentación

México, D.F., 18 de octubre de 2010

Boletín de Prensa

En el marco del Día Mundial de la Alimentación[1], celebrado el pasado 16 de octubre, exigimos a los senadores, después de 15 años de iniciativas legislativas y de evadir esa obligación, la aprobación inmediata de la iniciativa para reconocer el Derecho Humano a la Alimentación (DA), en la Constitución, ligado a la reactivación de la producción nacional de alimentos.

A 31 años de esta celebración que apela al compromiso para erradicar la pobreza y el hambre en México y el mundo, ocurre exactamente lo contrario, crecen y crecen.

En los últimos tres años el número de hambrientos creció en forma inusitada, por el aumento de precios de los alimentos (crisis alimentaria 2007-2008), alejándonos cada vez más de una seguridad alimentaria global y poniendo en jaque el cumplimiento de la primera Meta de Desarrollo del Milenio (MDM): erradicar la pobreza y el hambre, en su primera etapa, al 50 por ciento para el año 2015. Las Metas del Milenio, tomaron como línea base el número de hambrientos estimados en 1996 en la Cumbre Mundial de la Alimentación: 824 millones de personas. Entonces, la meta de llegar a 412 millones en el 2015 se consideró alcanzable.

La cifra actual rebasó en 200 millones la cifra de 1996, tan solo entre 2008 y 2010, mostrando con esto que una de las acciones más efectivas de los gobiernos del mundo, es la de producir hambrientos, como se observa con las escandalosas cifras en la tabla siguiente:


Año

Millones de personas con hambre en el mundo

1996

Cumbre Mundial de la Alimentación

824

2005

848

2006

854

2007

923

2008 (diciembre)

963

19 junio 2009*

1,020

Estimación de FAO para iniciar 2010

1,020 + 57 = 1077

septiembre 2010**

cifra dudosa


Fuente: FAO (varios). * Última cifra manejada hasta agosto 2010. ** Comunicado de prensa. La última cifra que FAO manejó hasta hace unos meses, fue la de 1,020 millones de personas con hambre, pero además estimaba hacia fines de 2009, que unos 57 millones más se sumarían en 2010, debido a la crisis financiera y variables climáticas. Sin embargo, sorpresivamente en septiembre pasado, FAO emitió un comunicado “optimista” y poco creíble:Disminuye el hambre mundial, pero sigue inaceptablemente alta”, la nueva cifra de 925 millones de personas y las razones de esa disminución: “…se puede atribuir en gran parte a un entorno económico más favorable en 2010”, “…descenso previsto debido al repunte del crecimiento económico y la bajada de precios alimentarios ocurrida desde 2008”.

Hace unas semanas Rusia y países de Asia manifestaron problemas de sequía que afectaron sus cosechas de trigo y arroz de este año, respectivamente. La próxima escasez en el mercado mundial del trigo (Rusia decidió no exportar, sino abastecerse internamente), ha provocado una nueva alza de precios del grano, que también tendrá efecto sobre otros alimentos.

Los precios de los alimentos en México no bajan. A inicios del 2007 vivimos la “crisis de la tortilla”, en Italia la “crisis del espagueti” o en Francia la “crisis del baguete”. El aumento de precios se sostuvo durante 2008, pues además el gobierno de Estados Unidos decidió usar parte de sus reservas exportables de maíz, para producir etanol para sus coches. Desde entonces, no han bajado los precios, al contrario y la situación se agrava año con año por una cadena de crisis: alimentaria, financiera y ahora la ambiental-climática y recién empezarán los nuevos aumentos por lo sucedido en Rusia y Asia.

El gobierno de México celebra el bicentenario de la lucha de Independencia y el centenario de la Revolución, cuando destacamos en América Latina por el atraso del reconocimiento legal del DA y con una cantidad de cerca de 23 millones de personas que padecen hambre (el total de la región son 57 millones). El hambre es la manifestación más extrema de la pobreza y no hacer nada contra ella favorece el caldo de cultivo de la violencia, ante la exclusión de la gente de la satisfacción de sus necesidades básicas, una de ellas, el no tener acceso a alimentos sanos que promuevan el mantenimiento de una vida física y mental sana.

El gobierno actual destruye la capacidad de la gente para valerse por sí misma para alimentarse, ya sea población rural, que sin apoyos y por la extrema pobreza, abandona los campos y deja de producir su propio alimento o si son hambrientos urbanos, por estar desempleados o subempleados, sin salario digno para comprar alimentos.

Con 23 millones de personas que padecen hambre en México, las organizaciones civiles de todo el país, académicos y ciudadanos diversos, recordamos el Día Mundial de la Alimentación y llamamos al resto de la ciudadanía a solidarizarse para erradicar el hambre en el país y sumarse a la exigencia para que los senadores de la República aprueben una iniciativa de modificación constitucional para reconocer el DA, votada por unanimidad en la Cámara de Diputados el pasado 29 de abril.

México llega a una trigésima primera celebración del Día Mundial de la Alimentación, sin que cada mexicana y mexicano, sin importar su condición étnica ni socioeconómica, tenga la certeza y la garantía de que no padecerá hambre ni malnutrición por comida de mala calidad-“chatarra”-, que es la que mejor abasto y distribución ha favorecido el gobierno mexicano en los últimos 25 años.

El Dr. Abelardo Ávila, del INNSZ expuso “El Plan de Acción de La Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre, auspiciada por la FAO y la mayoría de los gobiernos, detalla acciones concretas que se llevan a cabo para erradicar el hambre en la Región. Estás acciones consideran
como prioridades: 1) Dar un alto perfil al problema del hambre y el DA en las agendas nacionales, regionales y sub-regionales, así como en la agenda de los organismos internacionales y de las empresas responsables. El DA debe ser una política de Estado y la sociedad debe estar informada respecto a su importancia y apoyar su implementación y 2) Reforzar las capacidades de los países para llevar a cabo políticas públicas y programas para erradicar el hambre y garantizar el DA de sus ciudadanos, en un marco institucional adecuado.”

En particular, los senadores del PAN en días pasados han manifestado su objeción para aprobar una iniciativa nacida en el mismo senado, una iniciativa que además de reconocer la garantía de la gente para no padecer hambre, como obligación del Estado (artículo 4º constitucional), lo complementa la propuesta de adicionar al artículo 27º la vía de cómo lograrlo, mediante un desarrollo rural integral, cuyo objetivo será la de garantizar en lo concreto el abasto de alimentos. Esto último es particularmente relevante para una rápida disminución del hambre, pues la mayor parte de gente que la padece vive en los territorios rurales.

A los senadores del Partido Acción Nacional les parece muy difícil que el gobierno pueda cumplir con su obligación, lo que no sería novedad, pero ellos si deberían de cumplir la suya, adecuando el marco legal nacional para dar cumplimiento a un acuerdo internacional que implica una obligación del Estado mexicano en materia de alimentación y de política alimentaria ¿por qué se oponen rotundamente a la reactivación de la producción nacional de alimentos?

“Es incomprensible que el Senado de la República se oponga a elevar a rango constitucional el DA cuando el país enfrenta una verdadera catástrofe alimentaria con 20% de la población con hambre, 30% con obesidad y 70% con sobrepeso, en un entorno de creciente volatilidad e incertidumbre en la disponibilidad y precios internacionales de los alimentos. Los senadores del PAN se oponen a aprobar la minuta de la Cámara de Diputados argumentando que es el mercado y no el Estado el que garantiza el DA y arguyendo el “alto impacto presupuestal” que implicaría elevar a rango constitucional un derecho humano fundamental como lo es el DA. El hambre no espera y el derecho a la alimentación tampoco” declaró Víctor Suárez, de ANEC y de la Campaña “Sin maíz no hay país”.

Desde que se firmó el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) en 1979, los países firmantes saben que la tarea crear condiciones nacionales para que nadie padezca hambre, es una tarea progresiva, poco a poco y con la participación de todo el Estado: sus tres poderes de la República, los tres niveles de gobierno, los territorios en donde se producirán los alimentos, así como la de toda su población. A pesar de que los senadores del PAN saben esto, se niegan a aprobar una minuta que permitirá la recuperación de la soberanía y la seguridad alimentaria.

Mientras estudios científicos[1], así como organismos como Banco Mundial, un grupo al interior de la FAO[2], IICA[3], entre otros, hablan de la reactivación de las agriculturas familiares como estrategia de lucha contra el hambre y la pobreza, senadores del PAN opinan lo contrario, pero exhortan a los diputados a aprobar mayor presupuesto para los programas alimentarios asistenciales a cargo de Sedesol[4], programas que significan dar unos cuantos pesos al mes por familia rural para comprar “comida chatarra”, en lugar de que se reactive la política de producción de alimentos para que esas familias se autoabastezcan con alimentos sanos (gaceta del senado,14-oct-2010).

México tiene un campo devastado en su capacidad de producir alimentos y una población campesina frustrada, porque su tarea de producir alimentos para sí mismos y la nación no es del interés de un gobierno que engorda a su población con importaciones de “comida chatarra”. Pero tampoco le importa una población urbana angustiada por conseguir empleo o no perder el que tiene, además de rezar cada día para no ser atracada ni por el gobierno y sus instituciones o por el crimen organizado.

“Bajo el PIDESC, es que el Estado mexicano debe garantizar abasto suficiente y oportuno de alimentos; el acceso de toda persona a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad y de acuerdo a su cultura, contrario a lo que pretende hacer el ejecutivo al autorizar la comercialización de maíz transgénico en nuestro país, que ante la siembra de maíz transgénico, vía el polen se contaminarán los cultivos de maíz nativo y con ello nuestra red alimentaria, poniendo en riesgo nuestra salud, la biodiversidad, nuestra soberanía alimentaria y el patrimonio cultural de miles de campesinos e indígenas que cultivan esos maíces”, señaló Aleira Lara de Greenpeace México.

Para que no concluya un año más sin el reconocimiento explícito del DA en la constitución y la garantía del Estado para que este se cumpla de manera progresiva para todas las mexicanas y mexicanos, una amplia y plural gama de organizaciones campesinas, pro-derechos humanos, sindicales, urbanas, magisteriales, religiosas, de académicos e investigadores, de profesionistas de la nutrición así como de innumerables intelectuales, científicos, artistas y ciudadanos y ciudadanas de muchas entidades del país, exigimos a los senadores la aprobación inmediata de la iniciativa en sus manos. El poder legislativo lleva cerca de 16 años discutiendo iniciativas para ello, sin conclusión. Diputados y senadores van y vienen, sin comprometerse con la garantía de alimento para todos.

Por su parte, Dinorah López de FIAN-México manifestó que “En el mundo, desde hace años se levantan diferentes voces exigiendo coherencia en las políticas alimentarias, las exigencias se centran en que no se privilegien los negocios de grandes compañías y que no sirvan de pretexto para apropiarse de los recursos productivos de pequeños productores pobres. Se han construido consorcios de organismos de investigación, promoción de derechos y de organizaciones sociales, que con muchísimo respaldo social en todo el mundo, han logrado que su voz se escuche en el Consejo de Seguridad Alimentaria y Nutrición de la FAO, exigiendo rigor en la valoración del impacto de las políticas públicas en el mundo entero y que los estados nacionales tomen medidas que den certidumbre jurídica a los derechos. la legislación del DA en México, sería un primer paso.”

“Paradójicamente, mientras el gobierno mexicano muestra una careta de preocupación por el hambre en nuestro país proponiendo falsas soluciones como el uso de semillas transgénicas patentadas por empresas monopólicas como Monsanto para producir nuestro principal alimento; se niega insulsamente a elevar a rango constitucional nuestro DA”, agregó Aleira Lara de Greenpeace México.

Ante la posibilidad de que los legisladores sigan “peloteándose” indefinidamente las iniciativas de una cámara a otra, queremos proponer a las comisiones involucradas con la minuta en cuestión de ambas cámaras, que trabajen de manera conjunta y con apoyo de expertos en la materia, para lograr el acuerdo necesario, para que antes de que acabe el año del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución, México cuente con el DA reconocido en su carta magna, como ya lo tienen la mayor parte de los países de la región de América Latina.

A 200 años de la lucha de Independencia y 100 años de,la Revolución Mexicana, en el país hay una alta proporción de prevalencia de hambrientos, pero además hay millones de obsesos. Ambas condiciones son un obstáculo para el desarrollo nacional. Por un lado la desnutrición genera población disminuida mental y físicamente, cuya participación en el desarrollo nacional será muy limitada o nula, pero contradictoriamente con la “comida chatarra”, de mala calidad nutricional se genera población enferma, vivimos una epidemia de obesidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2006), padecen sobrepeso y obesidad el 72% de las mujeres y 67% de los hombres; 34% de los adolescentes y 26% de los niños y niñas de 5 a 11 años. Los millones de gente obesa, diabética o hipertensa, no viven con calidad y también estarán limitados para aportar al crecimiento de sus familias del país.

El DA tienen que ver con la producción de alimentos sanos, con la salud, con educación, es un elemento que va a permitirnos revertir nuestra tragedia nacional en materia de alimentación y así poder aspirar a un crecimiento físico y mental sano, que nos permita pensar, movernos, crear y recrearnos bien, ¿por qué debemos seguir permitiendo que la clase política nos nieguen algo tan básico como es el derecho a comer y estar libre de hambre y de enfermedad?



[1] El estudio IAASTD,por sus siglas en inglés: Evaluación internacional del papel del conocimiento, la ciencia y la tecnología en el desarrollo agrícola”, el más relevante de la historia, es la primera evaluación mundial en materia de tecnología y agricultura, tanto por el número de investigadores como por los países participantes y las instituciones involucradas, (IAASTAD, 2009). http://www.agassessment.org

[2] Varios Comunicados de prensa FAO Región ALyC del 28 de abril y 13 de octubre 2010.

[3] IICA es el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. Estudio publicado en el 2010 por la IICA, CEPAL y FAO, resaltan la importancia de contar con instrumentos de políticas públicas adecuadas para potenciar la agricultura y el desarrollo rural. Reconocen que junto con la caída del PIB en el 2009 y la gran volatilidad de precios de los productos agrícolas, la seguridad alimentaria en la región ha retrocedido a niveles no observados desde 1990-1992 y que “… una clave para mejorar el bienestar está en entender que el sector agropecuario es un sistema complejo... con un amplio potencial para reducir la pobreza.” El estudio se llama” Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada América Latina y el Caribe”. www.iica.org.mx

[4] Programa Alimentario y Programa de Abasto Rural a cargo de DICONSA.

martes, 5 de octubre de 2010

Contingencias climáticas y análisis económicos anuncian una crisis de alimentos.






Adolfo E. Badillo García

Los cambios climáticos han afectado gran parte de los territorios de Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Puebla, por citar algunos ejemplos. Por el lado oficial la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) a través de su titular, Francisco Mayorga, informó en un boletín de prensa que en el estado de Veracruz se tiene asegurado una superficie de 719 mil hectáreas.

SAGARPA informó que en respuesta a los productores agrícolas y pecuarios que han sido afectados por las contingencias climatológicas ocurridas en lo que va de 2010, se han entregado 121.1 millones de pesos.

El Director General de Estudios para el Desarrollo Rural, Víctor Celaya del Toro, detalló que de enero a la primera quincena de septiembre las heladas en las zonas cafetaleras, lluvias e inundaciones provocadas por el Huracán Alex, y las recientes lluvias en el Sur Sureste se ha registrado una pérdida total en 82 mil 142 hectáreas y 60 mil 480 unidades animal, que han visto afectadas sus fuentes naturales de alimentación.

Asimismo en una entrevista realizada el 28 de septiembre en el programa Formula Financiera de la cadena Radio Formula, el responsable de la dependencia federal explicó que a pesar de las afectaciones derivadas por las contingencias naturales se han presentado en lo que va del año “no representan una amenaza a la oferta de alimentos en México hoy por hoy".

Dijo que no habrá desabasto para la población de los principales cultivos, sólo sí se habla de una hortaliza en particular que se produce mayoritariamente en una de las zonas afectadas, como el caso del cacahuate que se produce en grandes cantidades en Oaxaca, el cual tiene una afectación, entonces sí afectará al producto.

Con respecto a los granos básicos de la dieta de la mayoría de los mexicanos, Francisco Mayorga declaró "Sí estamos hablando de los granos básicos, maíz, trigo, fríjol, arroz, azúcar, ahí no veo yo una amenaza al abasto de alimentos",

La SAGARPA a través de sus comunicados y en entrevistas ha manifestado que los daños en el sureste, sobre todo en Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Tabasco, están en proceso de evaluación.

El contraste de estas declaraciones se manifiesta en algunas entidades como en Nayarit, el diputado e integrante de la Comisión de Asuntos Agropecuarios de la legislatura de Nayarit, Rodolfo Coronado Montado, declaró que las lluvias de septiembre en la entidad han dejado afectaciones en algunos cultivos, como la papaya y el plátano, además de retrasar el ciclo agrícola.

Informó que los cultivos de frijol y sorgo, considerados los más importantes en el estado de Nayarit, inician a partir del 10 de octubre y el 1 de noviembre.

En aspectos económicos, el 29 de septiembre el periódico La Jornada a través del periodista Roberto González Amador, informó a la opinión pública que en el Foro Humboldt para la Alimentación y la Agricultura, con sede en Berlín, se prevé una crisis alimentaría a nivel mundial.

En este centro académico advirtió que el reciente incremento en el precio de cereales como trigo, maíz y arroz “es el primer signo de una crisis alimentaria latente que afectará al mundo hasta el 2020.

Incluso un aumento moderado en el precio de los alimentos empeora de manera significativa el estado nutricional de los habitantes más pobres del mundo, que utilizan 75 por ciento de su escaso ingreso para comprar comida, añadió el organismo, que cuenta entre sus integrantes a la Universidad Humboldt, de Berlín; Nestlé, Shell, BASF y otros.

Los expertos explican que los altos precios de los alimentos por largo tiempo no sólo ocasionarían disturbios, como ya sucedió en 2007 y 2008 en varios países, sino que además pueden incrementar significativamente la emigración desde países con inseguridad alimentaria.

Las preguntas pertinentes que debemos hacernos es cómo esta crisis alimentaria a raíz de alza de precios puede afectar a nuestro país, que se ha visto azotado por severas contingencias climáticas. Qué medidas vamos a tomar en los próximos diez años para resarcir el daño en la región y que vías alternas de subsistencia alimentarias vamos a tomar para soportar el incremento de precios.

Razonamientos que no podemos dejar pasar para esta nueva etapa en la subsistencia alimentaria.