Los acontecimientos post-debate, obligan a nosotros como colectivo a poner las cosas desde una perspectiva, a darle una mirada de altura a las promesas de los candidatos, a pensar en las circunstancias en las que está pasando el mundo económico y que trastoca a nuestra cotidianidad y también a todos los proyectos de nación.
Se hicieron promesas timoratas sobre la defensa al derecho a la alimentación, una pírrica defensa sobre esta demanda sentida y necesaria.
En los proyectos de nación se debe garantizar que todo ciudadano pueda alimentarse de forma sana, que pueda preservar su identidad cultural a través de los alimentos que produce y mantener la seguridad social.
La pregunta ociosa es ¿Quién de los candidatos está dispuesto a llevarlo a cabo? Pero la única pregunta que debemos hacernos es, ¿qué tan comprometidos estamos por llevar a la realidad esta garantía constitucional e internacional?
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