La noticia de que el frijol y el maíz desaparecen de la canasta básica para dar paso a la lenteja como alimento para los millones de mexicanos del sector primario y que su aceptación, según los expertos, tomará al menos tres generaciones; genera inquietud o incluso molestia en varios sectores de la sociedad, obviamente en la clase gobernante el maíz- y mucho menos-, el frijol han formado parte de su dieta básica, pero en el resto de las amas de casa que con un kilo de tortillas y un caldo de frijol han hecho milagros para llevar algo a la boca a sus familias, este cambio resulta por demás desconcertante.
La conversión en la dieta de mexicanos se ha dado de forma sistemática, alimentos como el pan integral o blanco forman parte de nuestro consumo, la pregunta pertinente es ¿ahora quién se beneficia con la implementación de la lenteja en la canasta básica de millones de mexicanos? Que por cierto es de carácter de importación.
Uno de los argumentos es que la crisis alimentaria orilló a tomar esta medida, pero Felipe Calderón vía SEDESOL no consideró que ésta pseudo solución poco a poco puede orillar a que México se vuelva más dependiente del extranjero para alimentarse.
De acuerdo con la FAO, en 20 años México se verá obligado a importar el 80 por ciento de la comida que demanda la población.
Cancelar alimentos tradicionales por decreto no soluciona el problema, las opciones son el cultivo de traspatio, otra es garantizar el derecho y la seguridad alimentaria de los mexicanos, ya está avalado por la Constitución Mexicana, falta aterrizarlo a la mayoría de los estados de la república.
Esta reflexión es para llevar a cabo soluciones tangibles, el espacio está abierto, esperamos su aportaciones y comentarios.
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