martes, 19 de julio de 2011

934. 321.126 de personas padecen hambre

Por Alberto Casado. (1)

Esta es la cifra de personas que en la fecha de escribir este artículo – 6 de abril – pasan hambre en el mundo según una estimación del Banco Mundial. El incremento sostenido del precio de los alimentos básicos es un factor fundamental en esta suma. Cuando lean este artículo les animo a que, si tienen oportunidad, echen una mirada a la página http://www.bancomundial.org/temas/preciosalimentos/ para ver cómo ha evolucionado la cifra. Esta iniciativa pretende alertar al público sobre la gravedad del asunto...gravedad del asunto porque la cifra sigue subiendo, igual que el precio de los alimentos.

Muchas de las personas con las que Ayuda en Acción trabaja están en una tremenda situación de vulnerabilidad debido al incremento constante del precio de los alimentos. Según datos de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, en el primer cuatrimestre del año muchas de estas personas que rondan la cifra de los 1.000 millones destinan entre el 60 y el 80 % de sus ingresos a la alimentación – o lo que es lo mismo, están al borde de la línea que separa a los que pueden comer de los que no, lo que es ya seguro es que destinando estos porcentajes a alimentación ¿Qué podrán destinar a educación, a salud, a vivienda...?

Siguiendo con datos del Banco Mundial, entre octubre del año pasado y enero del año en curso, el precio de los alimentos básicos creció un 15%, arrastrando con este incremento a 44 millones de personas más a la pobreza. En febrero la FAO declaró que los precios de algunos alimentos habían sobrepasado el máximo histórico de 2008 – que fue cuando se produjo la gran crisis alimentaria que provocó que la cifra de personas hambrientas superara los 1.000 millones – cifra que más o menos coincide con el número habitantes de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y Canadá juntos, por señalar países en los que las necesidades básicas están mayoritariamente cubiertas.


Los factores que están animando este incremento sostenido de los precios de alimentos básicos están cambiando y se suman a las ya conocidas razones que se explicaban desde lo medioambiental; sequías y/o inundaciones que se traducían en malas cosechas. Desde hace pocos años y de modo constante están apareciendo otras razones que están directamente relacionadas con el modelo de crecimiento actual y el funcionamiento del mercado global.


Uno de estos factores es el propio crecimiento demográfico y económico de los llamados países emergentes como China, Brasil o India y el simple hecho de cambio de sus patrones alimenticios al incluir en su dieta una mayor cantidad de carne procedente de ganado criado intensivamente con cereales y pienso. Esta demanda de cereales para el alimento de ganado que nos vamos a comer ha sido uno de estos factores alcistas. China duplica ya el consumo de carne de Estados Unidos y algunos expertos señalan que, con el nivel de consumo alimentario promedio en los Estados Unidos, la cosecha mundial de alimentos solamente alcanzaría para alimentar a unos 2.500 millones de personas.

Otro elemento importante es el incremento del uso de biocombustibles – combustibles obtenidos a partir de plantas, muchas de las cuales son cultivos alimentarios como el trigo, el maíz, la soja, la palma, la caña de azúcar, la remolacha.... Es decir, hay una tendencia creciente a utilizar cultivos alimentarios para alimentar a nuestros vehículos, lo cual está produciendo un incremento de la demanda de estos cultivos.

Pero estos factores en el aumento de la demanda de alimentos han despertado otro elemento fundamental que dispara igualmente el precio y es el aumento de los movimientos especulativos financieros en el mercado de las materias primas alimentarias. Los precios suben, se vuelven atractivos para el mercado financiero, con lo cual el “mercado” de los alimentos deja de ser un mercado para alimentarse y se convierte en un mercado en el que poder ganar dinero con la compra de cosechas a futuro, esto es, comprar por adelantado la cosecha que todavía no se ha producido para venderla antes de que ni siquiera haya brotado, consiguiendo enormes beneficios que producen el aumento del precio por la mera especulación. Los alimentos comienzan a ser un bien escaso con una demanda constante y creciente. El Parlamento Europeo en una resolución de enero pasado apuntaba que “los movimientos especulativos son responsables de casi el 50% de los recientes aumentos de precios” y ponían como ejemplo el incremento de un 70% en dos meses del precio de los contratos para trigo.

Ayuda en Acción trabaja al lado de pequeños productores, de campesinas que están lejos de estos mercados monopolizados por grandes empresas o fondos de inversión, lejos de estas ganancias y de las razones del incremento de los precios de su cesta básica de alimentos. Les apoyamos en sus proyectos y en conseguir que cada vez tengan mayor capacidad de ingreso, de producción básica para vivir dignamente y puedan satisfacer el resto de necesidades básicas como la educación, la salud, la vivienda, pero también para que puedan organizarse y demandar soluciones globales a sus gobiernos, igual que lo hacemos aquí con el nuestro.

(1) Alberto Casado pertenece al Equipo de Ayuda en Acción España.

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